En el abordaje de tumores sólidos tratados con terapias sistémicas, el especialista puede considerar otras alternativas según la evolución clínica y la estrategia definida. En determinados contextos, se emplean opciones dirigidas como
Sorafenib 200 mg,
Pazopanib 400 mg o
Regorafenib 40 mg, siempre bajo criterio médico y con seguimiento adecuado.